Haciendo poesía en la Residencia de arte Lilha en Nayarit, México

Se acaba mi tiempo en San Pancho y van terminando de completarse las acciones e intercambios poéticos que la comunidad y la residencia Lilha hicieron posible:

Talleres para niños enfocados en descubrir la dimensión de juego y experimentación del lenguaje y la poesía, tanto en la secundaria local como en la escuela libre Imiari.

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El taller de poesía pirotécnica para adultos, escribiendo en las calles para curiosidad de los transeúntes y conociendo y ensayando ejercicios que colindan con las artes visuales y sonoras.

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La reproducción del increíble libro «5 metros de poemas» del poeta peruano Carlos Oquendo de Amat que será exhibido y leído durante la celebración por el Día del libro este 24 de abril en la biblioteca del Centro Comunitario Entreamigos, un proyecto inspirador, donde también aprendí a hacer papel reciclado.

5 metros reproduccio

Escribir en 35 autos de ventanas empolvadas (un verso por auto), mi poema «Animal definitivo». A diario lo veo transitar por las calles, en orden aleatorio, borrarse, acelerar y perderse al doblar las esquinas. Un texto efímero que interviene y recorre cual animal salvaje, por unos días, este bello pueblo costero de la rivera de Nayarit.

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También inicié la grabación de un postergado registro de sabiduría popular del cual pronto tendrán noticias.

Por y al último, pinté un poema en la pared de la casa Lilha, un mensaje para los paseantes muy acorde con la filosofía y estilo de San Pancho:

Qué lujo incomparable bañarse con la lluvia
Secarse con el sol
Que la tierra cubra totalmente tu cuerpo
Con ayuda del viento

El texto ha muralizar pertenece a «La vida ya superó a la escritura» y lo elegimos Aline (directora y corazón del proyecto) y yo. Prometo subir la foto luego.

Me siento muy agradecida por esta experiencia, por la gente que conocí y el lujo incomparable de despertar cerca al mar.

Me voy contenta, muy bronceada, con nuevas ideas y muchas picaduras de mosquitos y hormigas gigantes.

Gracias Aline, Walter, Ale, gracias Lilha!